El nuevo gran palacio de Budapest: St. Regis desembarca en Hungría entre historia imperial y lujo contemporáneo
- Ana Bouzas

- 28 abr
- 2 Min. de lectura

Hay ciudades que se descubren caminando y otras que merecen ser vividas desde un palacio. En Budapest, el nuevo The St. Regis Budapest redefine el lujo contemporáneo al instalarse en uno de los edificios más emblemáticos de la capital húngara: el majestuoso Klotild Palace.
Con esta apertura, la icónica marca St. Regis debuta oficialmente en Hungría y transforma un monumento Belle Époque en una de las direcciones más exclusivas de Europa Central. Situado a pasos del Danubio y del Puente Elisabeth, el hotel recupera el esplendor aristocrático del antiguo palacio encargado por la princesa Klotild de Sajonia-Coburgo y Gotha a comienzos del siglo XX.
La arquitectura neo-barroca del edificio —protegido por la UNESCO— convive ahora con interiores inspirados en la luz del río, los históricos baños termales y la tradición artística de Budapest. Tonos azulados, reflejos metálicos, mármoles, detalles en bronce y guiños al Art Nouveau crean una atmósfera teatral y sofisticada que parece diseñada para una ciudad donde la elegancia forma parte del paisaje cotidiano.
El hotel cuenta con 63 habitaciones y 39 suites, entre ellas la espectacular Klotild Tower Suite y una Presidential Suite de más de 169 metros cuadrados con vistas panorámicas al Danubio. Cada espacio fue concebido como un palco privado hacia la ciudad, incorporando referencias a la Ópera Estatal de Hungría y piezas decorativas inspiradas en las tradicionales estufas de azulejos húngaras.
Como en toda propiedad St. Regis, la experiencia está marcada por el servicio Butler, capaz de anticiparse a cada necesidad con una naturalidad impecable.

La propuesta gastronómica también convierte al hotel en un nuevo punto de encuentro social en Budapest. El refinado St. Regis Bar reinterpreta la tradición del Bloody Mary con el “Crown Mary”, un cóctel creado especialmente para homenajear al palacio y a la historia de la marca. A esto se suma 99 Sushi Bar & Restaurant, donde la cocina japonesa de alto nivel dialoga con una puesta contemporánea y exclusiva.
Para las tardes lentas y elegantes, la Klotild Patisserie recupera el espíritu de los cafés literarios europeos con pâtisserie húngaro-francesa, cafés artesanales y rituales clásicos como el Afternoon Tea y el Champagne Sabrage.
El bienestar encuentra su refugio en el The St. Regis Spa, un santuario íntimo con piscina interior, hammam, sauna finlandesa y tratamientos desarrollados junto a las firmas Sothys y Omorovicza, la reconocida marca húngara nacida de la tradición termal local.
Más que una apertura hotelera, The St. Regis Budapest representa el regreso de la gran hotelería clásica europea: aquella donde el lujo no necesita exageraciones, porque habita naturalmente en la historia, la arquitectura y el arte de recibir.*
Fuente: Marriott International












































































Comentarios