WASHINGTON D.C., USA: Capital del Imperio

TEXTO: Ana Bouzas /  FOTOS: Andrés Canet

No es la más poblada de las grandes metrópolis de Estados Unidos, ni siquiera es bulliciosa. Es por el contrario, una de las urbes más elegantes del país, con una magnífica arquitectura, grandes monumentos que cuentan la historia estadounidense, extensos parques verdes, hermosos barrios y,  sobretodo, numerosos museos que se destacan por encima del resto.

 

Situada a tan sólo unas cuatro horas de Nueva York, por cómodas y rápidas autopistas, emprendimos el viaje a la capital norteamericana tras varios días en la ciudad de los rascacielos. En Washington uno creería encontrarse con una ciudad enorme, dinámica, con prisa, algo antipática e incluso irritante, ya que se trata nada más y nada menos que de la capital de la nación más poderosa del mundo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Washington se nos presentó como un lugar afable, tranquilo, donde poder caminar sin prisa y disfrutar de cada rincón sin el bullicio de las grandes ciudades.

 

La ciudad se planificó y se fundó a finales del siglo XVIII para ser la Capital de Columbia, nombre que por aquel entonces se quería dar a la nueva nación. De aquel nombre solo queda el recuerdo de las siglas “D.C.” (Distrito de Columbia), que en la actualidad designa a la zona Federal, la cual es administrada directamente por el Gobierno. Esta está compuesta por el antiguo municipio de Georgetown (fundado en 1751), la Ciudad Planificada (1790) y los pequeños núcleos urbanos que fueron surgiendo hasta 1871. En esa fecha las distintas áreas urbanas de ambas márgenes del río Potomac pasarían a conformar Washington D. C., nombre que se le designa en honor al primer presidente estadounidense y que actualmente cuenta con una población estimada en casi 650.000 habitantes, muy escaza si la comparamos con las poblaciones de otras capitales del mundo.

 

Como una maqueta gigante, debido a su diseño en cuadrantes y su hermosa arquitectura colonial, la ciudad es una mezcla perfecta entre cultura, arte y diversión. Museos, monumentos, embajadas, barrios históricos y prestigiosas universidades la convierten en una de las ciudades más importantes del mundo y que además reúne tantos rasgos políticos, históricos, monumentales e institucionales que abruman a cada paso.

 

Recorrerla es sencillo, se la puede caminar o tomar el famoso bus turístico. Este último lo llevará por las zonas más importantes. El Capitolio, la Casa Blanca, el cuartel general del FBI, el Pentágono, forman parte del grupo de edificaciones que más anhelan conocer los visitantes.

 

Muchos de sus grandes atractivos turísticos se encuentran en la enorme National Mall, una explanada verde que se extiende desde el Capitolio, en el este, hasta el monumento a Washington, en el oeste, (aunque, de manera extraoficial, se suele considerar Mall hasta el monumento a Lincoln). Este es el centro de la historia, la política y la cultura, pero simboliza mucho más que eso: los memoriales a grandes personajes estadounidenses son la muestra del camino recorrido hasta conseguir libertades sociales e igualdad de oportunidades (algo así como un homenaje al sueño americano). Es el lugar donde Martin Luther King pronunció sus palabras más celebres: “I have a dream”; o donde la población se concentró contra la guerra de Vietnam (seguro que te viene a la cabeza la escena de Forrest Gump frente a la Reflecting Pool). Todo un icono de libertad e igualdad.

 

Este gran espacio cuenta con numerosos museos y memoriales a los personajes e hitos más destacados de la historia del país. El Monumento a Lincoln es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, en homenaje a uno de los mejores presidentes del país, inaugurado en 1922. La figura sentada de Lincoln tiene seis metro de altura y seis de ancho, y ha sido testigo de muchas manifestaciones y discursos históricos. El Mausoleo de Jefferson; el Monumento al General Grant y el Memorial de la Segunda Guerra Mundial, entre otros se destacan sobre el resto. Por último el Monumento a Washington, que consta de un gran obelisco rodeado de banderas norteamericanas que parece una autopista vertical de ladrillo. Se empezó a construir en 1848 y se terminó en 1888 y, como su nombre indica, es un monumento en honor al primer presidente de esta nación, George Washington.

 

El Capitolio, de color blanco y de enorme cúpula, es el símbolo de los Estados Unidos. Su interior alberga las dos cámaras del Congreso y es el lugar del pueblo donde además se llevan a cabo funerales de estado, la asunción presidencial y muchos de los episodios claves del país. Si lo desean, la visita dura alrededor de una hora y media. La biblioteca del Congreso, de las más grandes del mundo, se encuentra a tan sólo una cuadra del capitolio. Es casi obligatorio hacer la visita guiada, no sólo por lo que representa sino también por la belleza del edificio.

 

La Casa Blanca es la célebre residencia y oficina del presidente, y a decir verdad no es tan grande como me la imagina. Es posible visitarla, aunque deberán planearlo con varios meses de antelación y que en temporada alta suelen tener los cupos agotados.

 

El Capitolio y la Casa Blanca son los edificios mas distintivos, pues ahí reside el Gobierno de Estados Unidos y la Casa del Pueblo, lugares que, aunque sea un instante, hacen que el visitante se sienta parte de la historia de este país, y en las películas. Tantas veces que he visto estos edificios en el cine o en series de TV, que me parecían familiares desde el mismo instante en que las vi por primera vez.

 

Junto a la Casa Blanca, el Farmer´s Market es famoso porque sus productos son 100% naturales y artesanales. Ofrece carne ecológica, quesos y yogures artesanos, leche recién ordeñada, frutas y verduras frescas, pan recién horneado y flores recién cortadas de las 170 granjas que se encuentran alrededor de la capital de Estados Unidos. Imaginen por un instante disponer de un lugar así junto a nuestra querida Casa Rosada.

 

Pero eso no es todo, en esta zona repleta de monumentos y edificios importantes además se destacan sus innumerables recintos culturales de gran calidad. El Smithsonian Institute es el centro de investigación que aglutina más de una decena de museos financiados íntegramente por el gobierno y que son de acceso gratuito. Entre los que se destacan y recomiendo su visita se encuentran el Museo Nacional del Aire y el Espacio -donde podrán encontrar aviones originales de la Segunda Guerra Mundial o el V-2, el primer cohete que estuvo en la Luna-; el Museo Nacional de Arte y Cultura Afroamericana; el Museo Nacional de Historia Americana y el Museo de Historia Natural, escenario de la conocida película “Una noche en el Museo 2”.

 

Un poco más alejado del centro de la ciudad, el Pentágono. Es la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y otro de los tantos imperdibles. Su forma pentagonal es reconocida mundialmente. Su ala oeste recibió el impacto de uno de los cuatro aviones secuestrados en el trágico episodio del 11 de Septiembre de 2001, y aún se puede sentir en el aire la consternación por dicho acontecimiento. Al igual que la Casa Blanca, se puede realizar una breve visita pero con reserva previa y mucha antelación.

 

Continuando el recorrido, nos acercamos hasta el famoso Cementerio Nacional de Arlington, situado junto al Río Potomac, en la orilla opuesta al Mall. Es el cementerio militar donde yacen más de 240.000 miembros del servicio militar y sus familiares. Es estremecedor ver la cantidad de pequeñas tumbas blancas que reposan sobre el césped, y automáticamente nos induce a un paseo reflexivo sobre quienes dieron sus vidas, muchos de ellos por su país y otros tantos por la nación que los acogió. Una de las tumbas más visitadas de todo el cementerio es la del ex – presidente John F. Kennedy, quien está enterrado junto a su esposa y algunos de sus hijos. Esta es fácil de reconocer porque frente a ella brilla una llama eterna.

 

A través de su intrincado trazado llegamos al Memorial de Guerra del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, también llamado Memorial de Iwo Jima. Se trata de la estatua conmemorativa militar más reconocida del planeta. La misma está dedicada a todos los miembros del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos que murieron en defensa de la libertad desde 1775. El diseño de la escultura está basado en la icónica fotografía “Alzando la bandera en Iwo Jima”, tomada durante la Batalla de Iwo Jima por el fotógrafo de la Associated Press Joe Rosenthal.

 

Entre los barrios más pintorescos de la ciudad podemos visitar nos quedamos con Georgetown, lugar donde vive la clase alta. Sin duda el barrio más tradicional e histórico y con mayor encanto de Washington D.C.. Es un gran lugar para pasear, tomar algo en algún barcito, hacer compras o comer en los restaurantes de moda. Sus calles empedradas, sus casitas de colores y galerías de arte le dan un toque pintoresco con aire de pueblecito. Por la tarde acérquense al Georgetown Waterfront Park, un parque junto al río donde los vecinos practican deporte o ponen los pies en remojo; o ingresen unos minutos a la Old Stone House, uno de los edificios más antiguos de Washington, hoy en día convertido en un pequeño museo gratuito.

 

Como toda gran metrópolis estadounidense, aquí también existe un Chinatown, el barrio donde podrán disfrutar del encanto y la cocina de Asía. Esta ubicado en pleno centro, muy cerca de los principales atractivos de la ciudad.

 

U Street es la zona más hipster del norte de la ciudad. Un lugar lleno de bares, clubes, tiendas, galerías de arte y centro de la escena musical de la capital. Aquí convergen moustaches, camisas de cuadros, guitarras y mucho jazz & blues.

 

Washington no sólo es la capital de Estados Unidos. Es una ciudad que desprende una magnificencia y patriotismo que resume perfectamente el sacrificio y la lucha de un pueblo por levantar la que hoy en día es la nación más poderosa de la tierra. Washington resume todo eso en una ruta de 6,5 kilómetros cuadrados que comienza en el Capitolio y acaba en el Cementerio Nacional de Arlington. Un paseo inolvidable que recomiendo a todo aquel que viaje alguna vez a Estados Unidos.•

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