Test Drive • Peugeot 3008 GT-LINE 2.0 HDi: Mutación superdotada


La moda prendió fuerte y se mantiene. Por el momento, los SUV’s marcan tendencia y no se sabe bien hasta cuándo seguirá esta corriente, pero lo cierto es que parece que ninguna marca se quiere quedar fuera de esta movida. Y Peugeot se las ingenió para modificar profundamente sus monovolúmenes de alto de gama para prenderse. Así, tanto 3008 como 5008 de segunda generación, dejaron atrás su silueta monovolumen para transformarse en dos atractivos modelos con figura de Sport Utility. El primero de ellos para cinco pasajeros, y el otro hasta siete.


Habiendo tomado contacto con el más chico de los dos, lo primero a destacar, más allá del notable cambio estético, es el nivel tecnológico que adoptó. El control de crucero adaptativo -uno de los más avanzados y que lo deposita en los umbrales del manejo autónomo- logra mantener una distancia previamente seleccionada con el vehículo que viaja adelante. Trabaja asociado con el cruise control y mediante cámaras y radares mide de manera constante la velocidad del auto que nos precede para regular la velocidad del nuestro y así evitar acercamientos peligrosos. También cuenta con sensor de objetos en ángulo ciego, asistente de estacionamiento y alerta por cambio involuntario de carril. Frente al conductor, el I-cockpit de nueva generación, que consta de un volante de diámetro acotado y de formato achatado, un instrumental que va en la misma sintonía (se visualiza por encima del volante) y que se puede configurar a gusto, ya que es completamente digital.


En cuanto a confort, las estrellas pasan por el sistema de masajes en ambas butacas delanteras (con diferentes niveles de intensidad); el techo panorámico; el multimedia con la pantalla táctil desde donde se puede gestionar climatizador, audio, teléfono, aplicaciones, diversos ajustes del vehículo, navegador y también el sistema de cámaras porque tiene hasta en 360°. En el rubro seguridad se destacan el ESP, el control de tracción y seis airbags.


Por fuera adopta el estilo de la nueva era Peugeot, con la parrilla de bordes cromados colocada en plano vertical, las ópticas bien filosas y con pestañas de Leds, mientras que las traseras lucen la firma en 3D que simulan las “garras del león”.


Los puntos elevados pasan por la calidad general, el confort de marcha y las prestaciones motor/caja. La posición de manejo se consigue de manera fácil mediante el volante de doble ajuste y la butaca de reglaje eléctrico, aunque es aspecto controversial porque están los que se adaptan al mencionado I-cockpit y los que lo critican, en fin…pasa por gustos y también por estatura.

Lo mejor de su propulsor HDi DE 2.0 litros y 150 cv es la entrega a bajo régimen y el consumo contenido.

Impulso diésel

El HDi 2.0 de 150 caballos es el encargado de mover a esta estructura de casi 1.500 kilos. Lo mejor de este motor es la entrega a bajo régimen por el buen torque de 37,7 kgm, y el consumo contenido en parte por la asociación con la eficiente Tiptronic de 6 marchas que se puede gestionar desde las levas del volante. Esto se traduce en cifras austeras como los 7,5 l/100 km en ruta y 9,4 en ciudad. La performance es la correcta y esperada para un vehículo de tipo familiar con un 0-100 km/h en 10 segundos y una velocidad máxima (cifra oficial) de 207 km/h.


Comportamiento

El confort de marcha es su principal virtud porque la suspensión fue pensada y diseñada para ofrecer un despliegue suave para que el andar se lo más agradable posible. En ciudad, más allá de alguna aspereza en los tramos más desparejos, es fácil de llevar por la agilidad que le imprime la mecánica y por la suavidad y precisión de la dirección de asistencia eléctrica variable. En ruta viaja con firme y no registra graves inclinaciones en curvas veloces y cerradas, aunque lo notamos algo sensible a vientos cruzados.


En su segmento

Son varios los rivales que tiene, entre los que se destacan Kia Sportage, Honda CRV, Ford Kuga y Jeep Compass, aunque el único que le pelea de manera más directa por tener un motor diésel es la Hyundai Tucson. A partir de la rebaja del 4,8% realizada por Peugeot –debido a la eliminación del primer escalón del impuesto interno- esta versión HDI GT-Line queda en 1.017.000 pesos. El precio que hay que pagar para subirse a un modelo que cambió profundamente en todos los rubros y que ofrece un nivel tecnológico de alto vuelo.•

Fotos: Johnnie Rik
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