Tallin, un cuento de hadas medieval


Fotos: Mariana Eliano

Cualquier ciudad medieval de Europa se asemeja a una ciudad de cuentos, con calles adoquinadas, edificios de piedra, castillos, iglesias y techos con tejas rojas.


Capital de Estonia y situada a orillas del mar Báltico sorprende por su combinación entre lo medieval y lo moderno con hoteles de lujo, discotecas y lo último en tecnología. Su orgullo es la Ciudad Vieja, aun protegida por sus antiguas murallas, fue declarada en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasear por su casco antiguo es como entrar en un cuentos de hadas. Caminar por sus apacibles callejones con viejos faroles, coloridas casas, magníficos capiteles y antiguos edificios de piedra nos demuestra que conserva aún el encanto de una ciudad medieval transportándolo a uno en el tiempo.


La ciudad se encuentra dividida en tres barrios, “la ciudad alta” con la sede de gobierno, la Vanalinn (o ciudad vieja) y la nueva ciudad con construcciones más modernas.


Vanalinn es el centro turístico de la ciudad y solo hay que armarse de ganas de caminar para conocerlo. Su pintoresco Ayuntamiento es el centro indiscutible de la Ciudad Vieja, el único en perfecto estado de conservación del norte de Europa y símbolo de la ciudad por su famosa veleta coronada por el Viejo Tomás. Enfrente a este magnífica construcción se encuentra su plaza principal, centro de reunión entre comerciantes y ciudadanos. Su encanto se debe a las casas de legendarios mercaderes, cafés y restaurantes con antiguas terrazas que la rodean. En nuestro recorrido encontramos dos de sus restaurantes típicos, Peppersack y Olde Hansa, (ambos hoy cerrados temporalmente por la pandemia) ubicados uno enfrente del otro, atendido por chicas vestidas con trajes típicos de la edad media entre los que se destacan los elaborados con carne de reno y oso. En otros tiempos, para conocerlos habia que Si ármese de paciencia ya que los mismos siempre se encuentraban colmados de gente. Otra opción interesante es tomarse una buena cerveza artesanal en uno de los cientos de bares que rodean la plaza o de disfrutar de un exquisito café estoniano en alguna antigua terraza contemplando la belleza de las obras de arquitectura barroca y medieval que ofrece la ciudad.


Otros edificios significativos que no se pueden dejar de visitar son la antigua Farmacia del Ayuntamiento (la más antigua de Europa) ; el almacén municipal símbolo de la ciudad y la Iglesia de la Virgen María de origen luterano que atrae por su famosa leyenda, la misma cuenta que aquí esta enterrado Don Otto, un don Juan estonio de la época medieval. Según dicen su tumba fue puesta en la entrada del templo para que pueda ver por debajo de las faldas de la mujeres que entran a rezar. El Callejón Santa Catherina, es la calle más fotografiada de la Ciudad Vieja, aquí encontramos una multitud de tiendas de artesanías donde comprar sombreros, cerámicas, joyas y chocolates artesanales.


Subiendo por las calles empedradas hacia la colina nos sorprende la Catedral Alexander Nevsky, situada sobre la colina de Toompea, junto con el Castillo y la Iglesia de Toomkirik. El edificio ortodoxo atrae por sus excéntricas cúpulas de color negro, fue encargado por el Zar Alejandro III, en el año 1900, un lugar digno de visitar.

Subiendo por las calles empedradas hacia la colina de Toompea, sorprende la Catedral ortodoxa de Alejandro Neviski, erigida en el siglo XIX por el imperio zarista.

Para poder bajar al Puerto desde esta pequeña cima tomamos la calle Pierna Larga (Pikk Jalg), mientras que para volver al Ayuntamiento lo haremos por la calle de la Pierna Corta (Lühike Jalg). Pero antes de terminar un lindo recorrido por el centro histórico: n visitar los distintos miradores como el de Patkuli desde donde se divisa el mar y la Iglesia de St. Olav uno de los edificios más altos de la ciudad y desde cuyo capitel se obtienen las más bellas vistas de Tallin. Y para los aficionados de la historia turbulenta del siglo XX (nazis y soviéticos) se puede visitar el Museo de la Ocupación con filmes, fotos y uniformes de ambos períodos de la historia.


Otros barrios muy interesantes de recorrer a pie son Kadriog con su museo Kumu (el edificio más moderno y original de Tallin) que en la actualidad alberga exposiciones de todo tipo y su famoso parque Katriorg donde se encuentra el palacio del mismo nombre que mando a construir el zar Pedro I de Rusia en honor a su esposa Catalina I. En el barrio Rotermanni situado entre el puerto y la plaza Viru donde se encuentran los edificios más modernos de la ciudad. Por último, el barrio de Kalamaja donde se encuentra el museo marítimo donde se expone un submarino de 1936.


Tallin tiene también su lado oscuro con su colección de espectros, fantasmas y lugares encantados que atraen a los visitantes, entre ellos el fantasma de la calle Vaimu, los fantasmas de las monjas en el colegio Gustav, la figura del monje bebiendo vino en la torre de la Doncella y la casa encantada más famosa de la ciudad vieja situada en la calle Rataskaevu 16 donde según cuenta la leyenda el demonio asistió a una boda.


Sin embargo Tallin también es una ciudad para relajarse dejándose mimar en algunos de sus balnearios o spas, o bien dando un tranquilo paseo por sus parques o por su preciosa playa. Sea cual sea la Tallin que uno busque, la moderna y divertida o la tranquila y romántica, sus pobladores estarán siempre mantendrán abiertas sus puertas para recibirnos.•

Fotos: Mariana Eliano
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