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Skydeck Chicago: vértigo, vistas infinitas y la mejor postal de la ciudad

Actualizado: 12 ene

Chicago es una ciudad que se disfruta caminando: entre rascacielos de acero, puentes históricos, parques junto al lago Michigan y avenidas llenas de vida. Pero hay un momento en el que la ciudad cambia por completo de perspectiva. Un instante en el que todo se ve distinto. Más pequeño. Más silencioso.

 

Ese momento ocurre cuando subís a Skydeck, en la icónica Willis Tower, y mirás

Chicago desde el piso 103.

 

Después de varios días intensos de reuniones, presentaciones y agenda cargada, decidí regalarme una experiencia distinta: ver la ciudad desde las alturas. Y no fue una sola vez. Fueron dos. Una, de día, con la neblina como protagonista y otra, de noche, con el skyline iluminado.

 

Dos visitas. Dos emociones. Dos Chicago completamente diferentes.Una experiencia sensorial, emocionante y, por qué no, un pequeño desafío al vértigo.

 

Subir al cielo de Chicago

La Willis Tower —antes conocida como Sears Tower— no necesita presentación. Durante años fue el edificio más alto del mundo y hoy sigue siendo uno de los rascacielos más emblemáticos del planeta.

 

Desde el lobby ya se percibe que la experiencia no será convencional. Las paredes cuentan la historia de la ciudad, los ascensores suben a velocidad récord y la expectativa crece con cada piso que se deja atrás.

 

En apenas 60 segundos, el ascensor te lleva hasta el piso 103. Y de pronto, el mundo se reorganiza en miniatura bajo tus pies.

 

No importa cuántos rascacielos hayas visto en tu vida: estar a más de 400 metros de altura siempre impone.

 

Un recorrido interactivo y divertido

Skydeck no es solo un mirador. Antes de llegar a la cima, el recorrido incluye salas interactivas que cuentan la historia de Chicago, su arquitectura, su cultura pop y sus momentos más icónicos.

 

Hay referencias al jazz, al deporte, al cine y a la evolución urbana de la ciudad.Todo está diseñado para que la experiencia sea entretenida, educativa y muy instagrameable.

 

Incluso el tiempo de espera se convierte en parte del viaje.


Chicago de día: neblina, misterio y poesía urbana

La primera visita fue de día. Y Chicago decidió mostrarse diferente.

La neblina, tan característica de la ciudad, envolvía los rascacielos como si flotaran entre nubes. Lejos de arruinar la vista, la transformó en algo casi poético.

 

El lago Michigan apenas se intuía, las avenidas aparecían y desaparecían y los edificios emergían como islas suspendidas en el aire.

 

La ciudad no se veía: se sentía. La luz era suave y el ambiente silencioso. Chicago jugaba a las escondidas, regalando postales inesperadas.

 

The Ledge: caminar sobre el vacío

Skydeck no sería Skydeck sin The Ledge, sus famosas plataformas de vidrio que sobresalen del edificio.

 

Sí, literalmente caminás sobre el aire.

 

Te colocás sobre una caja transparente, mirás hacia abajo y ves las calles de Chicago 412 metros más abajo. Autos diminutos, peatones microscópicos, edificios que parecen juguetes. El corazón se acelera, las piernas dudan y la sonrisa aparece.

 

Es una mezcla perfecta de adrenalina, emoción y diversión. Incluso quienes dicen no tener miedo a las alturas sienten ese cosquilleo inconfundible.

 

Y ahí nacen las fotos más buscadas: saltando en el aire, sentados sobre el vacío, señalando la ciudad bajo los pies.

Skydeck no solo se mira. Se vive.


Chicago de noche: luces, glamour y emoción

Horas más tarde, volví. Y esta vez, Chicago decidió brillar.

 

Cuando cae el sol, las luces de la ciudad comienzan a encenderse una a una, como si se pusiera su vestido de gala.

El lago se oscurece, los rascacielos se iluminan y las calles se convierten en ríos de luz.

La atmósfera cambia por completo. Se vuelve más íntima, más emocional.

 

Desde arriba, Chicago parece infinita. Una maqueta perfecta de luz y movimiento.

En The Ledge, la experiencia se siente aún más vertiginosa. La oscuridad intensifica la sensación de altura y las luces crean un efecto casi hipnótico.

 

Es el momento ideal para parejas, viajeros nocturnos y quienes buscan una experiencia más sensorial que visual.


¿Vale la pena? Absolutamente

Skydeck Chicago no es solo una atracción turística.Es una experiencia que combina emoción, vistas inolvidables y una dosis perfecta de adrenalina.

 

Es el lugar donde Chicago se muestra en su máxima expresión. Donde el cielo se vuelve escenario. Donde el viajero se siente, literalmente, en las alturas.

Ya sea bajo la neblina suave del día o bajo las luces brillantes de la noche, la ciudad desde el piso 103 se convierte en una postal que queda grabada en la memoria.

Porque algunas ciudades se recuerdan por sus calles.

Y otras… por sus vistas desde el cielo.

 

Información práctica para el viajero

Ubicación

Willis Tower233 S Wacker Drive, Chicago, IL


Horarios

Varían según la temporada, pero generalmente:•

  • Todos los días: 10:00 a.m. – 8:00 p.m.•

  • Última entrada: 30 minutos antes del cierre

En verano y fines de semana, el horario suele extenderse.


Precios aproximados

  • Adultos: USD 30 – 40

  • Niños (3–11): USD 24 – 30

Fast Pass: precio adicional para evitar filas


Entradas

Se recomienda comprar online con anticipación, especialmente en temporada alta o al atardecer.


Consejos útiles

  • Llegar temprano o elegir el último turno para evitar multitudes.

  • Usar ropa sin reflejos para mejores fotos en The Ledge.

  • Llevar batería extra: vas a sacar muchas fotos.

Fotos: Ana Bouzas / Skydeck Chicago

 

 

 

 

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