Arabia Saudita en estado puro: un atardecer inolvidable en el Edge of the World
- Ana Bouzas

- 9 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 8 abr

Antes de sumergirnos en la intensidad de Tourise, la antesala perfecta fue una invitación inesperada: descubrir uno de los paisajes más impactantes de Arabia Saudita. La propuesta incluía una escapada hacia el mítico Edge of the World y el cercano Huraymila National Park, un recorrido que prometía aventura, cultura y una conexión profunda con el desierto.
La jornada comenzó a la tarde, cuando nos pasaron a buscar por el Holiday Inn Riyadh - al Qasr en un vehículo 4x4, imprescindible para adentrarse en este territorio indómito. A medida que dejábamos atrás la ciudad de Riad, el paisaje comenzaba a transformarse: el asfalto daba paso a caminos de tierra, y el horizonte se volvía cada vez más amplio y silencioso.
El trayecto, largo y vibrante, fue una experiencia en sí misma. Entre saltos, curvas y polvo suspendido en el aire, el vehículo parecía bailar sobre el terreno, anticipando lo que vendría. Y entonces, como si emergiera de la nada, apareció: un acantilado monumental que se abre hacia el infinito, donde la tierra parece terminar.
El espectáculo del atardecer
En el Edge of the World, el tiempo adquiere otra dimensión. Nos acomodamos frente a ese abismo natural justo cuando el sol comenzaba a descender, tiñendo el paisaje de tonos dorados, rojizos y violetas. El silencio era casi absoluto, interrumpido únicamente por el viento y, en un momento profundamente íntimo, por el sonido de los rezos de nuestros guías, que se elevaban en armonía con el entorno.
Fue un instante suspendido, de esos que no se pueden capturar del todo en una imagen, pero que quedan grabados en la memoria.

Sabores y tradiciones del desierto
La experiencia continuó en clave sensorial con una degustación que celebraba la hospitalidad árabe. En un ambiente de inspiración beduina, disfrutamos de dátiles frescos, dulces tradicionales y el inconfundible aroma del café árabe, servido con ese ritual pausado que invita a detenerse y compartir.
Más que una pausa, fue un momento de conexión con la cultura local, donde cada sabor y cada gesto contaban una historia.
Un final inesperado bajo tierra
Cuando la noche comenzaba a envolver el desierto, la aventura sumó un último capítulo: la visita a una cueva subterránea. Allí, en la penumbra, descubrimos un universo oculto de formaciones rocosas, destellos minerales y la presencia silenciosa de murciélagos.
El contraste con el paisaje abierto del atardecer era total. Si arriba todo era inmensidad y luz, abajo reinaban el misterio y la intimidad.
El lujo de lo auténtico
Este viaje al Edge of the World no fue solo una excursión, sino una experiencia transformadora. En un destino que se abre cada vez más al mundo, Arabia Saudita ofrece algo que escasea: autenticidad.
Entre paisajes que desafían la escala, tradiciones milenarias y momentos de profunda conexión, entendimos que el verdadero lujo no siempre está en lo material, sino en la capacidad de vivir algo único, irrepetible y profundamente humano.*
Fotos: Andrés Canet






























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