Un gran nombre ligado a la historia del automóvil

 

 

Museo Stanguellini. Un sitio donde se refleja el entusiasmo y la pasión de un hombre por las carreras. Una bandera que debe ser defendida. Una tradición y un nombre que mantener.

 

TEXTO y FOTOS: Andrés Canet         

 

En Módena hay muchas galerías y pequeños museos sin grandes carteles ni demostraciones de lo que hay en ellos. Como una muestra perfecta de lo que en esta tierra acontece, en la parte trasera de un ex concesionario de Fiat y Lancia, después de pasar el desierto y vacío salón de exposición, se encuentra el museo de uno de los preparadores más famosos de Italia: Vittorio Stanguellini.

 

Stanguellini comenzó trabajando para Fiat, perfeccionando los motores de 750cc y 1.100cc haciéndolos más livianos y confiables. Realizaba preparaciones logrando sacar un rendimiento que hoy en día nos parece normal, pero estamos hablando de hace más de 50 años atrás. Era una época en la que con pocos recursos económicos, pero con mucha pasión y agudo ingenio se lograban resultados increíbles en el campo de la mecánica. Así fue como el mundo tuvo el privilegio de conocer a Vittorio Stanguellini, un simple preparador de automóviles que se convirtió en constructor.

 

En el fascinante Museo Stanguellini fundado en 1996 por Francesco, hijo de Vittorio, los visitantes pueden estudiar las vicisitudes de los automóviles de esta familia histórica, admirando sus mejores coches y motocicletas. Lamentablemente la economía actual no dejó espacio suficiente para el concesionario ubicado al frente del museo, y para llegar a él hay que atravesar un desolado salón que no inspira prosperidad. Pero a no confundirse: una vez que se abre la puerta de entrada todo cambia. Una sala que a priori parece pequeña guarda tesoros por los que merece el nombre de museo así como vehículos en los que trabajó Don Vittorio (de carreras y sport coupés) y de otras marcas como Jaguar, Ferrari, Maserati y Alfa Romeo, pertenecientes a la familia Stanguellini. Además, un sinfín de objetos de memorabilia como fotografías, posters de grandes premios, libros, relojes y el material publicitario de la época junto con piezas de motores, herramientas y maquinaria antigua utilizada en la fabricación de los coches hacen del lugar una delicia.

 

De frente a la puerta se destaca la presencia del primer vehículo registrado en la ciudad de Módena, con una placa que lo identifica con el dominio MO 01. Se trata de un Fiat muy antiguo de color negro que resalta entre el predominante rojo de sus vecinos. Si bien cada uno de los vehículos que aquí se atesoran son increíbles, hay algunos que no pude dejar de admirar como los de Formula Junior, en especial uno que contó con la ayuda en su desarrollo del quíntuple campeón de F1 Juan Manuel Fangio, y que se parece bastante a la Ferrari “Shark Nose”.

 

El arte de Stanguellini consistía en hacer automóviles livianos, un ejemplo admirable de cómo economizar espacio a través del cincelado y de la perforación, con un solo fin: la velocidad. Su equipo de carreras Squadra Corse Stanguellini se creó en 1925, primero modificando los automóviles creados por otros, y luego a través de la completa construcción de espléndidos automóviles. Así comenzó una extraordinaria sucesión de victorias en las competiciones más importantes de la época como la Targa Florio y la Mille Miglia, y en varios campeonatos de Europa antes de llegar a la fama mundial.

 

Tras la Segunda Guerra Mundial, los éxitos volvieron a ser numerosos. En 1946 ganó el GP de Bélgica con un 1.100cc, y en 1947 consiguió 10 triunfos absolutos en las carreras, 37 victorias en su clase y 4 títulos nacionales batiendo a Ferrari en dos ocasiones.

 

En 1947 apareció el primer coche Stanguellini de calle (aunque también fue utilizado en las carreras). Se trataba de una Coupé 1.100 con una carrocería construida por Bertone. En 1958 Stanguellini desarrolló su primer coche de fórmula con un solo asiento, con un motor de 750cc que pronto fue sustituido por una unidad de 1500cc. Estos coches compitieron en carreras hasta 1962, año en el que las grandes compañías automotrices invirtieron fortunas y convirtieron en demasiado costosa la continuidad en este deporte.

 

Un poco más tarde fue desarrollado un nuevo coche de fórmula, el Delfino, pero los recursos de Stanguellini eran demasiado limitados comparados con los demás competidores y los éxitos dejaron de sucederse. Los problemas políticos del país no ayudaron a Stanguellini, hay que recordar que por aquella época casi todas las compañías italianas de automóviles estaban en crisis.

 

A pesar de todo, a Stanguellini le apasionaba la competición, y entonces se dedicó a batir records de velocidad. En 1963 consiguió seis records del mundo en Monza con un coche accionado por un motor Guzzi de 250cc de un solo cilindro. Al año siguiente, en 1964, desarrolló un nuevo coche de fórmula 3, que nuevamente desapareció debido a la carencia de éxitos.

 

Pareciera ser que el tiempo no fue muy cortés con esta marca, pero sin duda dejó un legado increíble dentro del deporte motor. De todos modos aún no se han escrito las últimas líneas en el libro de Stanguellini. Hoy todavía sigue construyendo autos a pedido, por lo que si tiene el entusiasmo y el dinero para pagarlo puede encargar un Stanguellini 0Km, y seguro será la envidia de más de un amigo.•

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