Prestigio y glamour en la Riviera Adriática

Grand Hotel Rimini. Encantador, romántico y glamoroso, el Grand Hotel Rimini es considerado desde 1900 el más prestigioso hotel de la Riviera Adriática.

 

TEXTO: Ana Bouzas / FOTOS: Grand Hotel Rimini


Rodeado de un gran parque privado, y a escasos pasos de las playas más exclusivas de la costa italiana, el Grand Hotel Rimini fue capaz de resistir el paso del tiempo y convertirse en leyenda. Estilo y elegancia se destacan en su antiguo edificio construido por el arquitecto Paul Somazzi para la que fuera la prestigiosa Sociedad Milanese Hoteles, Restaurantes y Afines, inaugurado el 1 de Julio en 1908 para la alta sociedad en la ya exclusiva ciudad de verano italiana.

 

A lo largo de su historia tuvo que ser remodelado varias veces. En 1920 un incendio destruyó gran parte de su estructura, en especial las dos cúpulas representativas del edificio que aún hoy no han sido reconstruidas. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió graves daños, y en 1950 fue restaurado casi por completo. Pero nunca perdió su arquitectura original y su prestigiosa fama, volviéndose  aún más bello e imponente con cada restauración, logrando que en 1994 sea declarado Monumento Nacional protegido por la escuela de Bellas Artes Italiana.

 

En la actualidad el hotel pertenece a Antonio Batán, dueño y creador de la prestigiosa firma Select Hotels Collection, una empresa hotelera que cuenta con 12 hoteles de lujo otorgando  aún más glamour y exclusividad al hotel.

 

Su exterior como su interior aún conservan su estructura original estilo Liberty −como se conoce al estilo Art Nouveau en Italia−, su fachada de color blanco perlado esta rodeada por un gran parque privado que le da una frescura muy particular al lugar. Su interior, escenario de numerosas películas de Federico Fellini, sorprende por su diseño y decoración, con mármol blanco, grandes columnas, arañas de Murano, esculturas, antiguos muebles y antigüedades venecianas y francesas del siglo XVI en todas partes. 

El Grand Hotel Rimini, además, fue el lugar predilecto del reconocido cineasta Federico Fellini, quien no solo se alojó siempre que visitaba su ciudad natal sino que decidió instalarse en su cuarto favorito para pasar sus últimos días y horas antes de morir.

 

Sus 117 habitaciones, 9 junior suite y 3 suites reales se destacan por su elegancia y sofisticación conservando su estilo original, amplios espacios, pisos de parquet, ventanas con balcón francés, candelabros venecianos y muebles del siglo XVIII combinados con las nuevas tecnologías. El hotel cuenta también con 51 habitaciones pertenecientes a la adyacente Residencia Parco Fellini, decoradas con estilo neo-clásico y equipadas con tecnología de vanguardia.

 

Para satisfacer los paladares más minuciosos el Grand Hotel Rimini ofrece un selecto menú basado en la cocina internacional, mediterránea y regional utilizando ingredientes frescos y de altísima calidad acompañados de una selección de vinos de etiqueta. El prestigioso y galardonado chef Claudio Di Bernardo es el encargado de la creación de los platos que se sirven en el único restaurante del hotel, La Dolce Vita, con capacidad para 600 comensales, dividido en seis salones uno más exclusivo que el otro, en estilo Art Nouveau, adornados con exquisitos candelabros venecianos, techos con magníficos frescos y antiguos adornos del siglo XVIII. En el vestíbulo se encuentra el bar, decorado con auténticas piezas del 1600. Aquí se sirven cocteles, cervezas y vinos de calidad ideales para disfrutar antes o después de una exquisita cena.

 

El Grand Hotel Rimini cuenta con una serie de servicios únicos y exclusivos, su inmenso jardín, dos piscinas, playa privada, miniclub, centro de conferencias, estacionamientos para ochenta automóviles y una espléndida terraza panorámica, buque insignia del hotel y sitio ideal para realizar conciertos, fiestas y eventos sociales acompañados de las luces anaranjadas de los atardeceres de verano.

 

El Dolce Vita Spa, esta pensado en métodos inspirados en la Dolce Vita de Fellini, ofreciendo una amplia gama de tratamientos basados en rituales antiguos para la satisfacción del cuerpo y el espíritu. Posee un piscina con juegos de agua y duchas, sala de masajes, jacuzzi, sauna, baño turco, zona de relax y gimnasio con máquinas Technogym.

 

Durante el verano el hotel cuenta con un club de playa que posee vestuarios, reposeras, servicio playero, un restaurant-bar (también dirigido por el chef  Claudio Di Bernardo) y un exclusivo spa de playa ubicado junto al mar que ofrece tratamientos de belleza y masajes combinando las antiguas tradiciones orientales con las más modernas técnicas occidentales para brindar una experiencia sensorial única. ¿Qué más se puede pedir?•

 

 

 

 

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