Castillo Hearst, una historia de ambición y excesos

Enclavado en la cima de una montaña en San Simeón, sobre la mítica Ruta 1 californiana, esta magnífica mansión del magnate de la prensa William R. Hearst es hoy un fabuloso museo que puede llevar varias horas recorrerlo. Una visita alucinante y no muy conocida.

 

El Castillo Hearst  fue construido entre 1924 y 1936 por el magnate de la prensa William Randolph Hearst combinando diversos estilos arquitectónicos europeos y acorde a su estilo de vida ambicioso y egocéntrico. Excesos y avaricia de un excéntrico millonario que muy bien retrató Orson Welles en su film “Ciudadano Kane”, y cuyo estreno intentó sabotear Hearst.

 

Durante las décadas de los años 20 y 30, el castillo se convirtió en un desfile de prestigiosos personajes de la época como Charles Chaplin, Greta Garbo, Clark Grable, Churchill o Dalí;  invitados por el magnate, quien facilitaba el traslado en avión hasta el rancho al disponer de aeropuerto y aviones propios.

 

La que se ve hoy es la tercera versión del castillo, que se transformaba a medida que crecía el ego y el poder del multimillonario. En 1947 se detuvo la obra sin llegar a terminarse definitivamente debido a los numerosos cambios que el propio Hearst hacía durante el proceso de construcción, como la gran piscina de estilo romano que se construyó tres veces.

 

En el Centro de Visitantes, que en los años 20 era el aeropuerto privado en el que aterrizaban los primeros pilotos como Amelia Earhart o el también magnate del cine Howard Hughes, ofrecen tres tours guiados, siendo el más interesante el de 45 minutos de duración que recorre los grandes salones barrocos, la sala de cine, los amplios jardines y las dos piscinas (la gigante descubierta y la majestuosa cubierta).•

 

 

 

 

 

 

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