Da Vinci Hotel París: Un tesoro que se puede leer como una novela

El hotel es el hogar de un secreto muy bien guardado. En 1911, luego del exitoso robo de la Mona Lisa desde el interior del Louvre por Vincenzo Perugia, escondió su valioso premio en una de las habitaciones del hotel por varios días. La obra fue encontrada recién dos años más tarde en Italia, cuando intentó vender la obra a un comerciante de antigüedades de Florencia. Vincenzo recibió una condena leve por esgrimir motivo patriotas, siendo su objetivo devolver a su tierra natal este tesoro nacional. La Gioconda se exhibió por toda Italia para regresar a París el 4 de Enero de 1914.

 

Así, para conmemorar el centenario del regreso de la pintura a Francia, el hotel se ha rebautizado para la ovación y volvió a abrir sus puertas luego de una completa restauración, para crear un ambiente acogedor y suave en el regazo del lujo, lleno de opulencia histórica.

 

Las 24 habitaciones del hotel Da Vinci cuentan con la esencia, la fascinación y la intriga del pasado, con todas las comodidades de hoy en día. Un toque veneciano, un adorno suntuoso o un conjunto de colgantes exquisitos le añaden encanto al lugar.

 

Pero la la habitación del Adorador es la estrella del lugar. Ésta rinde homenaje a la pintura robada que fue almacenada aquí, dentro de estas mismas paredes. Esta habitación amplia y acogedora, llena de leyenda, es un remanso de paz y tranquilidad dichosa. Los armoniosos detalles interiores incluyen un marco vacío que simboliza el famoso lienzo, y una característica arquitectura parisina a través de un techo Mansard bañado en reluciente oro viejo, haciéndose eco de la decoración original en el que el famoso ladrón se refugió.

 

Situado entre la Rue des Saints-Peres y el patio de estilo italiano del hotel, el Café Da Vinci es una invitación a viajar a Venecia. Inspirado por el Caffè Florian, de la Plaza de San Marcos, la cafetería cuenta con el legendario techo idéntico al original, paneles de madera elegante, majestuosos mosaicos y, por último pero no menos importante, el famoso café espresso, uno de los mejores disponibles en la ciudad ducal, ahora en París. Aún más, el Café Da Vinci está equipado con un percolador especial, que es una réplica exacta de la que todavía está en uso en el Caffè Florian.

 

Otro secreto del Hotel Da Vinci es su piscina de relajación, que se puede reservar para uso privado. Situado en el sótano, lejos del ajetreo y el bullicio de la ciudad, cuenta con una bóveda de mosaico lleno de estrellas con los colores de la Gioconda. Se invita a los visitantes a relajarse con los revitalizantes y energizantes chorros contracorriente.

 

Enclavado en el corazón del legendario barrio Saint-Germain-des-Prés, un hito del París literario y artístico, el Hotel Da Vinci revela sus secretos más profundos y ocultos.•

 

 

 

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