Toledo, España: Tres culturas, una ciudad


Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, Toledo está enclavada en un promontorio rocoso rodeado por el río Tajo en pleno centro de España, a escasos 70 kilómetros de la capital, Madrid.


Su historia es larga y fascinante. Fue la capital de España durante el reinado Visigodo, la sede principal de la Corte de Carlos I que le valió el sobrenombre de Ciudad Imperial. Pero quizás su característica más importante, la que la convirtió en la ciudad de las Tres Culturas, se debió a que la misma estuvo poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes que vivieron en armonía y paz. Las huellas de esas tres culturas quedaron plasmadas en las construcciones, el arte y la gastronomía de la actual capital de Castilla-La Mancha, y son palpables a cada paso.


Cautivadora a primera vista, su casco antiguo perfectamente delimitado por las murallas alzándose en la ladera del río Tajo la hace única. Toledo ha sido desde tiempos romanos una ciudad amurallada. De estas murallas con restos cristianos y musulmanes se conservan hoy en día varios restos de su perímetro, siendo las puertas monumentales su mejor muestra, destacándose la Puerta de la Bisagra, el principal acceso al centro histórico. Esta formaba parte de la antigua muralla y en ella se puede ver la estatua de Carlos V.

Fue la capital de España durante el reinado Visigodo, la sede principal de la Corte de Carlos I, lo que le valió el sobrenombre de Ciudad Imperial.

Me dediqué a caminarla, y aunque sus pronunciadas calles les darán batalla a sus piernas, no existe mejor modo de recorrerla. Dentro de los límites del casco histórico la sensación es la de estar en otro siglo, en otra época, como si hubiese retrocedido en el tiempo. Me di cuenta que Toledo es para conocerla tranquila, paseando sin prisa por sus laberínticas, estrechas y silenciosas calles. De esta manera me encontré casi sin querer con incomparables monumentos, fruto de su antiguo esplendor y de su envidiable transigencia religiosa.


En la plaza de Zocodover –el principal sitio de reunión social- el ambiente era animado, con muchos turistas en sus bares o comiendo mazapán de alguna de las tantas panaderías. Muchos dicen que no puedes irte de Toledo sin probarlo. Eso hice, pero no fue de mi total agrado.


Desde la plaza caminé unas cuadras hacia el edificio del Alcázar, el imponente castillo fortificado en cuyo interior hoy funciona el Museo del Ejército. Esta fortificación, que ha tenido una gran importancia en la ciudad durante toda su historia, es una visita obligada para quienes tengan particular interés en eventos bélicos y en las relaciones militares y políticas de España. En sus salas se atesoran siglos de historia contada a través de los uniformes, las armas y objetos de uso militar. Entre todos ellos, destaca al inicio del recorrido un vehículo de marca Marmón 34 en cuyo interior fue asesinado por tres pistoleros anarquistas Eduardo Dato Iradier, abogado y político español, varias veces ministro y presidente del Consejo de Ministros durante el período de la Restauración. En él se pueden observar todos sus orificios de bala, lo cual resulta un poco escalofriante.

EL Museo del Ejército atesora siglos de historia contada a través de los uniformes, las armas y objetos de uso militar.

Luego de una fascinante visita retomé la Calle Comercio. Un toledano me dijo que si continuaba derecho por ella, aunque cambie de nombre, me encontraría con los principales atractivos de la ciudad. Esta calle, como su nombre sugiere, está llena de comercios. La mayoría de ellos venden productos artesanales y suvenires para el turista, pero también hay muchos bares y restaurantes para todos los gustos.

Toledo es conocida como la Ciudad de la Tradición Artesana. La artesanía va ligada a la ciudad, sus maestros artesanos han conseguido que sus trabajos hayan pasado de generación en generación. Por ello no me sorprendió la cantidad de locales que vendían espadas, escudos y damasquinados, especialmente en esta calle.


Mientras caminaba, comencé a notar la imagen repetida de Don Quijote y Sancho Panza. Esto se debe a que esta zona fue la elegida por Cervantes como cuna del Ingenioso Hidalgo Don Quijote y por eso su imagen se reproduce en cada rincón.


Desde aquí ya se observa la cúpula de la antigua Catedral. No pude escapar del magnetismo que ella produce y me desvié unas cuadras para conocerla. Este imponente edificio gótico es uno de los lugares más impactantes que posee la ciudad, además de ser una de las más importantes y grandes de España. Es conocida como la Catedral Primada de España. Su interior es tan rico en detalles que me dejó alucinada. Espacios como la Sala Capitular y su fresco del techo, y los detalles de transparencias en sus vitrales forman parte de los tesoros de este gran edificio religioso, además de contar con obras, más frescos y estatuas importantes de reconocidos artistas como Goya, El Greco y Tiziano. Junto a la Catedral se puede ver el Palacio Arzobispal y el antiguo edificio del Ayuntamiento.

A pesar de sus cuestas, Toledo es una ciudad bastante accesible que ofrece una gran cantidad de sitios de interés.

Seguí mi recorrido entre sus callejuelas con balcones de hierro y flores por doquier, y luego de pasar frente a incontables iglesias, mezquitas, conventos y palacios, llegué al barrio de la judería. De pronto unas placas en el suelo me anunciaron que estábamos allí. No es necesario recordar que Toledo fue un crisol de culturas. Justamente, su riqueza reside en la mezcla de diferentes estilos y la convivencia de tantas y tan diversas tradiciones.


En esta zona se encuentran dos Sinagogas muy atractivas. La Sinagoga del Tránsito es la más reconocida, y además alberga un espacio imprescindible para las artes de la ciudad. Fue edificada en 1355 y perteneció a los hebreos hasta su expulsión por los reyes católicos. En el museo Sefardí se puede conocer la historia judía de España y observar objetos de la tradición sefardita.


La Sinagoga Santa María la Blanca fue construida en el siglo XIII y perteneció al culto judío hasta mitad del siglo XV, cuando fue utilizada por los cristianos como refugio de penitencia para mujeres arrepentidas. En su interior se destacan su preciosa estructura de columnas octogonales acabada en arcos de herradura que sujetan el techo. Actualmente funciona como museo.


La visita a ambas, junto al Museo de El Greco y a la Iglesia de Santo Tomé, son una parada obligada para los turistas que vistan el barrio de la judería. Aunque la decisión de visitarlas o no, es muy subjetiva y depende de los intereses de cada uno.


Algo similar a lo que ocurrió con la Sinagoga Santa María la Blanca sucedió con la Mezquita del Cristo de la Luz, la cual pasó a manos cristianas y que muestra una amalgama de estilos muy característicos de Toledo. Una corriente artística que mezcla elementos hispano-musulmanes y que se conoce como arte mudéjar toledano. Esto se ve en su interior, donde es posible apreciar la fusión de estas dos culturas, con decoraciones árabes y cristianas. La mezquita está ubicada en la antigua medina, cerca de una de las antiguas puertas de la ciudad, en la zona donde siglos atrás vivían los musulmanes más ricos.


El Monasterio de San Juan de los Reyes, construido por los Reyes Católicos, es uno de los sitios con más historia que encontrará en la ciudad. Fue construido por Isabel I de Castilla para que fuese el mausoleo real y conmemorar la batalla de Toro. Más tarde, fue donado a los Franciscanos. Este colosal edificio combina elementos góticos y mudéjar, y en el interior de su iglesia se destaca El retablo de la Santa Cruz.

Sus espléndidos monumentos y atracciones se concentran en pocos metros cuadrados. Esto hace que, a pesar de sus cuestas, sea bastante accesible ver Toledo en un día, aunque no con mucho detalle debido a la gran cantidad de sitios de interés que propone. De igual manera es recomendable pasar por lo menos una noche, ya que al prenderse las luces, sus calles cambian y Toledo también.


Me fui de la ciudad con la sensación de que me quedaron varias cosas por conocer. Toledo tiene un pasado muy rico y muchos secretos, curiosidades que no se llegan a conocer en un día. Caminé todo lo que pude, observe detalles y escuché a vecinos contarme su historia. Seguramente tendré la posibilidad de regresar con más tiempo para descubrir sus rincones más ocultos, dedicarle tiempo a sus museos y perderme nuevamente en sus calles. Y tal vez darle una segunda oportunidad al mazapán.•

La Calle Comercio, aunque cambie de nombre, lo llevará a través de los principales atractivos de la ciudad.
Callejuelas de Toledo
Catedral de Santa María o Catedral Primada de España.
El Museo del Ejército funciona en el interior del edificio del Alcázar, un imponente castillo fortificado.
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